En un antiguo secadero y almacén de arroz de la ciudad de Sueca, en concreto en una de sus pedanías, Les Palmeres, nacía tras el verano de 1980 la discoteca Chocolate Cream. A pocos metros de Barraca, Chocolate Cream conseguiría rápidamente hacerse un hueco en la noche valencia y comenzó a atraer gran cantidad de público. La apariencia que se le dio a la sala producía gran curiosidad por su estética, ya que estaba inspirada en la casita de chocolate que aparecía en el cuento de Hansel y Gretel. Los chorreones de nata y chocolate (aún visibles hoy en día en algún punto de la discoteca) y la decoración interior le daban un toque de fantasía que servía a los allí presentes como evasión del mundo real al que estaban ligados de lunes a viernes. Unos pocos años después, la discoteca pasa a denominarse simplemente Chocolate y se reforma para darle una mayor importancia a la pista de baile. En esa época, el responsable de la música que sonaba en Chocolate, el dj, era Toni Vidal, conocido popularmente como Toni “El Gitano”. A diferencia de Barraca, en Chocolate se

apostó muy pronto por darle un toque más radical al estilo musical de la sala, mucho más oscuro y duro, para así poder diferenciarlas y crearse un público propio.

El éxito de Chocolate y Barraca generaría que en la noche valenciana comenzaran a surgir nuevas propuestas para los jóvenes. En 1984 aparecería en Pinedo otra sala legendaria, Spook Factory. Se situó a medio camino entre Barraca y Chocolate, aunque más cercana por su oscuridad y su toque gótico a ésta última. Poco después vendrían las demás, Puzzle, Espiral, ACTV, NOD, Heaven…

En 1986 se produciría un hecho que haría que Chocolate se transformara sin duda en una de las salas más veneradas por


todos los festeros ya no solo de Valencia, sino de todo el estado. JOSÉ CONCA llega a la cabina de Chocolate.

Provenía del primer after de la ciudad, por el que fichó sin haber cumplido aún la mayoría de edad. El LOOPING se encontraba en pleno centro de Valencia y era donde se reunían el resto de dj's cuando acababan en sus salas, ya que abría a las 6 de la mañana. El estilo de música que se ponía era synth-pop pero con la apertura de nuevas salas, ésta al final se vino abajo y acabó cerrando.

Más tarde pasó a pinchar en una macro discoteca de Alboraya llamada Arena Auditorium que el mismo inaguró, esta sala consiguió triunfar en sesiones de tardes y noches durante los meses que estuvo Jose Conca de residente y finalmente le llamaron para formar parte de la cabina de la sala Chocolate en el año 1986.

Con su llegada la música se volvería aún más dura y oscura, quedando así marcado para siempre el estilo diferencial de Chocolate hacia las demás discotecas. Conca apostó por grupos más oscuros, por más pop-rock gótico y sobretodo empezó a meter el sonido industrial y EBM (Electronic Body Music)

que llegaba procedente sobretodo de los Países Bajos. Durante finales de los ochenta, lo que normalmente se oía en Chocolate era la música de formaciones como The Cure, Ramones (uno de los grupos favoritos de Conca), The Misión, Sisters of Mercy, The Neon Judgement, Depeche Mode, Minimal Compact, The Cult, Clan of Xymox, Front 242 o Nitzer Ebb. También había hueco para grupos españoles como por ejemplo Radio Futura, que llegó a celebrar algún concierto en la discoteca. En esa época la noche valenciana ya era conocida en toda España, tanto entre los jóvenes como entre los artistas y la gente de la farándula en general. No era nada raro encontrarse en salas como Chocolate, Barraca,

Puzzle o Spook a gente como Alaska, Almodóvar, Loquillo, o los hermanos Auserón de Radio Futura. También el famoso diseñador valenciano Francis Montesinos se convirtió en un habitual los fines de semana, llegando a celebrar pases de moda en varias salas, entre ellas Chocolate. La burbuja seguía creciendo y ya no había marcha atrás. Cada vez los horarios se extendían más y más ante la permisividad de un gobierno regional más preocupado en otros menesteres. Los fines de semana se convirtieron en interminables fiestas para los jóvenes valencianos, que podían estar prácticamente sin problema de fiesta en fiesta, de discoteca en discoteca, desde el viernes hasta la mañana del lunes.

Llega el final de la década y Chocolate ya es plenamente reconocible con su famoso logo del soldadito y con su himno. El himno con el que cada noche se inaugura la parte fuerte de la sesión fue en sus inicios la pieza In the Hall of Mountain King, de la suite Peer Gynt de Eduard Grieg. El tema original se remezclaría en varias ocasiones en años posteriores hasta llegar a la versión actual. Sería en el año 93 cuando un “segundo himno” se hiciera célebre en Chocolate, el DLM – Let Yourself Go, tema con el que se lleva cerrando la sesión desde entonces todos los sábados.

En lo musical, un cambio de estilo va produciéndose en la discoteca. Con la llegada de los noventa el sonido pop-rock pasa más a un segundo plano y se apuesta más por los nuevos estilos de música electrónica que van llegando desde Europa y en menor medida desde EEUU, el EBM, el New Beat y el Acid House. En el año 1992 el cambio musical iniciado unos años atrás llegaba a su fin y prácticamente lo único que se escuchaba ya era música electrónica. En gran parte el llamado Bakalao pero siempre sin olvidar los sonidos provenientes de centroeuropa.

En 1993 Chocolate marca un nuevo hito al convertirse en la primera discoteca del país en poner a la venta en toda España una sesión grabada en directo en la propia discoteca. Ese primer recopilatorio,


publicado por Contraseña Records, se llamó “Chocolate en Directo” y fue pinchado mano a mano por el residente de la sala, Jose Conca, y Víctor Pérez, dj de Contraseña. El disco fue un éxito total de ventas y consiguió que la fama de Chocolate aumentara aún más en todo el país. El éxito del bakalao y la mákina provocó el nacimiento de varias discográficas en la Comunidad Valenciana, como la ya citada Contraseña, Lucas Records, Pink Records o Prodisc, comandada ésta última por el propio Jose Conca.

Los sábados por la noche se podía escuchar la música que estaba sonando en Chocolate en la emisora de radio L'Ahorta 93.1. Todo iba como la seda para la sala y sus integrantes, que veían como la sala se llenaba un fin de semana tras otro. Pronto se podían encontrar jóvenes de toda la geografía llegados para escuchar al maestro y disfrutar de sus sesiones autenticas e inigualables, vivir la fiesta de la noche valeciana.

Los años duros llegaban a la noche valenciana tras el nuevo interés mostrado desde la prensa y ahora por los políticos. El tema de la “ruta del bakalao” sirvió a los políticos de la época como medio para desviar las miradas sobre asuntos más importantes. Según ellos, qué había más importante que el futuro de la juventud española. Así pues, los políticos que hasta ese momento se habían mostrado ya no impasibles sino

permisibles con todo el fenómeno valenciano se convirtieron en bandera de la lucha contra todo lo relacionado con la “ruta del bakalao”. A partir de entonces se produjeron recortes horarios y la presencia de controles policiales se multiplicó drásticamente con el fin de cazar a cuantos más “jóvenes imprudentes” posibles. La demonización de todo lo que girara alrededor del bakalao comenzaría a provocar muchos problemas ya no solo a los jóvenes festeros, sino también a las propias discotecas.

Debido precisamente a la “publicidad” que de la ruta hacían los medios, las discotecas valencianas se vieron invadidas por más y más jóvenes de todo el país que querían vivir en sus propias carnes toda aquella orgía de música y fiesta que veían a diario en los informativos nacionales.

Son los años 1994 y 1995 los últimos de gran éxito de la ruta. Chocolate llenaba sábado tras sábado sus parkings de festeros que bailaban al son de la música que Jose Conca y sus compañeros de cabina, Toni Martínez y Víctor Conca, seguían seleccionando en la cabina de la discoteca. A diferencia de muchas otras salas, en Chocolate la música no era simplemente bakalao y mákina, sino que se apostaba por otros sonidos provenientes de Bélgica, Holanda y Alemania como el Hard Trance, el primer Hardcore o el Techno. Se renunciaba deliberadamente a la comercialidad tan presente en otras salas, por lo que era ya muy difícil escuchar temas vocales, pasteles como se les denominaba, en la pista de Chocolate.

La tendencia principal era las bases makineras y techno sabiamente mezcladas con temas hard trance como los clásicos Jens – Loops & Tings o Commander Tom – Are Am Eye. Precisamente esta diferenciación musical fue la que provocó en gran medida que Chocolate se hiciera con un público fiel que jamás dejó de acudir a la sala.

Durante estos años la discoteca publicaría dos nuevos discos, los primeros de la saga Chocolate Mix. En realidad se trataba de recopilatorios de los temas que por entonces sonaban en la discoteca, pero sin incluir ninguna sesión. La fama de Chocolate hizo que la sala fuese elegida para aparecer en la película “Killer Barbys” del director Jesús Franco, un film de terror, con buenas dosis de humor, protagonizado por los miembros del grupo de indie-rock Killer Barbys y por Santiago Segura.

Desgraciadamente, durante los años 1996 y 1997 se produjo una gran crisis de público en la mayoría de discotecas de la zona, debido sobretodo a la implacable persecución tanto mediática como policial a la que los jóvenes se veían sometidos. Esta persecución provocaba el que la

juventud dejara de coger el coche para salir de fiesta y se decantara más por quedarse en la ciudad. Así, muchas de las salas que años atrás estaban siempre llenas tuvieron que cerrar sus puertas. La primera, fue NOD, después vendrían otras clásicas como Espiral, Heaven, ACTV, Spook y Barraca. De las importantes sólo sobrevivirían Chocolate, Puzzle y The Face.

A pesar de la crisis que vivía el sector, Chocolate seguía con su público y con su estilo único de música. De pronto, el año 1998 se iba a convertir en una nueva gran época para la discoteca. Coincidiendo con el lanzamiento del recopilatorio Chocolate mix 3 que de nuevo incluía una sesión de la discoteca, Chocolate vuelve a convertirse en la sala nº 1 de Valencia.

Ese modo único para saber combinar diferentes estilos en sesión sería fácilmente reconocible por todos los festeros del país como “Sonido Chocolate”. Tras la celebración en octubre de un apoteósico 18º Aniversario, la sala decide lanzar a finales de ese mismo año un nuevo recopilatorio, el Chocolate Mix Blanco, un triple cd en el que los dos primeros contenían 20 temas en versión maxisingle representativos del sonido Chocolate del momento, mientras que el tercero era una “live session” pinchada por Jose Conca. Esa sesión se convertiría rápidamente en legendaria para todos los chocolateros, tanto por la calidad de los temas que en ella aparecían como por la perfección de las mezclas. En esos meses y principios del 99, un nuevo estilo se incorporaría a la gama de sonidos pinchados en Chocolate. El Jumper, de origen belga pero rápidamente adaptado también por los productores holandeses llegaría para suplir el hueco dejado por la mákina. Las producciones de gente como Da Boy Tommy, Da Tekno Warriors o Da Rick se convertirían en la base musical de la discoteca, la base sobre la que a partir de entonces iban a girar los demás estilos tan apreciados por los chocolateros de la época.

Durante los dos últimos años de milenio, el 99 y el 2000, Chocolate seguiría en lo más alto. Los dos recopilatorios publicados en esos años, el Chocolate 4 y el Chocolate 5, serían de nuevo un éxito total

de ventas; y es que era prácticamente salir un día a la calle en Valencia y no oír algún coche con estos cds sonando en sus equipos. Es en estos años cuando a raíz del éxito del jumper, el sonido de Chocolate se vuelve más duro al incorporar temas de dos nuevos estilos, el Newstyle y el U.S. Hard House.

El primero procedía de Holanda y había nacido como una especie de renacimiento del Hardcore, que tras unos años de comercialización debido al happy hardcore, necesita un nuevo impulso. Así nació el newstyle, una mezcla entre el jumper importado desde Bélgica y el Gabber. Los grandes abanderados de este estilo fueron gente como The Stunned Guys con su archiconocido Thrillseeka. Por su parte, el U.S. Hard House venía, como su propionombre indica, de los Estados Unidos. Era un estilo parecido al jumper pero con mayor presencia de sonidos ácidos sacados de la clásica TB 303 tan utilizada una década atrás en el apogeo del acid house. Los productores más destacados de este género eran y siguen siendo los californianos Mark V & Poogie Bear, que con temas como This Is Los Angeles o Funkier se ganaron rápidamente al público chocolatero. Así pues, la sesión era iniciada en las primeras horas después del himno por el sonido más duro para ir pasando a unas horas en las que los temas del momento eran combinados con grandes temas chocolateros de los años 90 para finalizar a última hora con la llamada música de mañanitas, básicamente temas progressive y trance que servían a esas horas para preparar a los asistentes para el momento del cierre, en el que se volvían a poner los temas más destacados, tanto duros como melódicos, y finalizar con el Let Yourself Go.

En abril de 2001 se celebraría la primera de unas fiestas que desde entonces se han convertido en las más esperadas por gran parte del público de Chocolate. La primera fiesta “Aquella noche del…” rendía tributo al año 95 con la presencia de algunos de los mejores djs de aquella época. El éxito de la fiesta fue tal que el 7 de julio de ese año se haría la segunda, con sorpresa incluida para los asistentes, la que hasta la fecha ha sido la última actuación en directo de un grupo en Chocolate; el grupo valenciano Sensity World, autores en los noventa de un gran número de producciones dance hacía las delicias de los allí presentes recordando sus temas más conocidos, entre los que se encontraba claro está la famosa remezcla que hicieron al clásico de los ochenta de New England, Get it Up. Desde entonces han seguido celebrándose regularmente fiestas “Aquella noche de…” tanto del 95, como del 96 y ya más recientemente del 98.

Por unas cosas y por otras, semanas después de celebrarse la segunda y tras la publicación del reciente Chocolate Mix 6, Jose Conca sale de la cabina de Chocolate. Para mantener el estilo chocolatero, se decide que los djs residentes sean Dj Juanfran y Alberto Suárez. Lo malo es que en 2002 las producciones de sonido 100% chocolatero empiezan a excasear, por lo que se hace más complicado mantener el mismo estilo de los últimos años y se debe empezar a tirar de otros estilos que estaban en boga en esos momentos como el bumping, lo que hace que el sonido que emanaba Chocolate en aquella época ya no fuera tan diferente al que se podía escuchar en otras salas. A finales de 2002 y principios de 2003 la cabina cambia de residentes, pasando a pinchar en la sala Héctor Alias, Dj Polo y Óskar 41. Paralelamente al cambio progresivo de la música, otros factores empiezan a afectar a Chocolate y las demás salas cañeras.

El cambio de costumbres nocturnas de los jóvenes se ve reflejado en que cada vez más se prefiere el fenómeno de las macrodiscotecas sobre el de las discotecas clásicas de una sola sala y un solo sonido. Esto va repercutiendo poco a poco en una bajada de asistencia a todas las salas, incluida Chocolate...

La historia continua, pero ya no sería remember y es que Chocolate resiste, para los que ahora andan por los 30, 40 esta claro que no tiene nada que ver con lo que fue, pero para un sector de las nuevas generaciones sigue siendo un local de referencia. Hay que destacar tres nombres que han sido muy importantes para el gran funcionamiento de la discoteca, desde los inicios Artemio Guardiola, desde mediados de los ochenta Vicente Val y desde los noventa en el caso de Juan Alfa.

Junto a ellos, también un pequeño homenaje a ese gran equipo humano que durante más de 25 años ha estado al pie del cañón tanto en las buenas épocas como en los momentos más duros. Y como no, mi más sincera devoción hacia el que para mí fué y será el mejor Dj y que me hizo pasar esos momentos inolvidables en esta gran sala. Gracias a todos ellos, Chocolate siempre será recordada como LA CATEDRAL DE LA MÚSICA .